La fascitis plantar es una de las principales causas de dolor en el pie. Se caracteriza por la ruptura e inflamación de la fascia plantar, que es una fuerte banda de tejido en la parte inferior del pie que conecta el talón con los dedos.
La fascia plantar se tensa cuando nos ponemos de pie o caminamos. Su función es ayudar a las articulaciones del pie y el tobillo a absorber el impacto y mantener una buena alineación de las extremidades inferiores.
Pero, como cualquier tejido en el cuerpo, si la tensión en la fascia plantar aumenta más rápido de lo que el cuerpo puede adaptarse, se producirá una inflamación de ese tejido (fascitis plantar).
En cuento a los síntomas, es común que las personas con esta lesión sientan un dolor intenso en el talón tras los primeros pasos después de despertarse por la mañana o después de estar sentados durante largos períodos de tiempo.
No existe una única causa que sea común para todos los casos de fascitis plantar. No obstante, suele aparecer debido a sobrecargas mecánicas (actividad física, trabajo, etc). Algunos factores de riesgo para desarrollar fascitis plantar son:

En nuestro centro de fisioterapia Recupérate Ya realizaremos un examen detallado de la fascia plantar con la ayuda de la ecografía para valorar con precisión el estado del tejido y el grado de afectación.
En función de lo visionado se propondrá un tratamiento prácticamente indoloro que podrá incluir ondas de choque focales (nuestro tratamiento de elección), electrólisis percutánea intratisular EPI (técnica ecoguiada), diatermia Indiba y/o sistema súper inductivo (magnetoterapia de alta intensidad), con el objetivo de reducir el dolor y promover que la fascia plantar comience a desinflamarse y regenerarse.
Las ondas de choque focales son actualmente el tratamiento más eficaz para la fascitis plantar crónica. Actúan aplicando impulsos mecánicos de alta energía de forma precisa sobre el tejido lesionado, estimulando la regeneración celular, mejorando la vascularización y acelerando los procesos naturales de reparación. Todo ello sin necesidad de infiltraciones ni cirugía, permitiendo una recuperación más rápida y segura.
La terapia manual y los ejercicios/estiramientos controlados serán técnicas complementarias para completar la recuperación con éxito y prevenir recaídas.
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