Ligamento cruzado anterior no operar

Ligamento Cruzado Anterior: ¿Cuándo operar o no?

La lesión del ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las más comunes en el mundo deportivo y, al mismo tiempo, una de las más complejas de tratar. Tradicionalmente, la reconstrucción quirúrgica ha sido el método más utilizado para reparar un LCA parcial o completamente roto. Sin embargo, gracias a los avances recientes en investigación y tecnología de ortesis, hoy existe la posibilidad de que ciertas lesiones de LCA se recuperen sin cirugía.

Anatomía y grados de lesión

El LCA conecta el fémur con la tibia y es clave para la estabilidad de la rodilla. Su rotura puede producirse por giros bruscos, aterrizajes deficientes tras un salto o cambios rápidos de dirección. Las lesiones se clasifican en:

  • Grado 1: estiramiento o daño microscópico, generalmente manejable con reposo, fisioterapia y rodillera.
  • Grado 2: rotura parcial (20-80% de las fibras), con dolor, inflamación y cierta inestabilidad. Puede requerir cirugía, aunque no siempre es necesaria.
  • Grado 3: rotura completa, con dolor intenso e incapacidad para apoyar la pierna. La cirugía es habitual, pero hay alternativas.

El Cross Bracing Protocol (CBP)

El Cross Bracing Protocol, desarrollado por los doctores Merv y Tom Cross, es una alternativa no quirúrgica para lesiones grado 2 y 3. Consiste en:

  1. Uso de una rodillera SecuTec Genu modificada para inmovilizar la rodilla en 90° durante 4 semanas.

  2. Ampliación progresiva del rango de movimiento mientras el ligamento cicatriza.

  3. Programa de rehabilitación para restaurar la función.

El protocolo se basa en que el LCA tiene buena vascularización y capacidad de reparación si los extremos rotos permanecen próximos, algo que la posición de 90° favorece.

¿Sustituye siempre a la cirugía?

No. La cirugía sigue siendo la opción preferida en casos con gran inestabilidad, dolor severo o para deportistas de alto nivel. El CBP ofrece una alternativa prometedora, con estudios preliminares que muestran 90% de curación en roturas completas a los 3 meses, pero aún requiere más investigación.

Conclusión

Un LCA roto sí puede sanar sin cirugía en determinados casos. La decisión depende del grado de lesión, el nivel de actividad y la respuesta al tratamiento conservador. La clave está en un diagnóstico preciso y en trabajar con un equipo especializado que determine la mejor estrategia para cada paciente.

Además, como complemento al protocolo de recuperación, técnicas de fisioterapia como la Electrólisis Percutánea Intratisular (EPI), el Sistema Súper Inductivo o el láser de alta potencia pueden contribuir a acelerar la regeneración del tejido, mejorar la circulación local y reducir la inflamación, potenciando así los resultados del tratamiento no quirúrgico.